Memoria Histórica

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MEMORIA HISTÓRICA: 14 AÑOS EXHUMANDO FOSAS, RECUPERANDO DIGNIDADES

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En el año 2000, los '13 de Priaranza' fueron exhumados de la fosa común en la que yacían desde 1936. Aquella labor, impulsada por Emilio Silva, fue el germen de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

ileón.com / ÁNGELA BERNARDO / 15-04-2014

Exhumación en Joarilla de las Matas (Imagen cedida por la ARMH)

Cuando Emilio fue detenido en el Ayuntamiento de Villafranca el 16 de octubre de 1936, podía imaginarse el fatal destino que le esperaba al encontrarse con otros 14 hombres en un camión custodiado por pistoleros falangistas. En medio de la oscuridad, dos de ellos intentaron escaparse, pero sólo logró huir Leopoldo Moreira (su otro compañero sería abatido a tiros). Él sería el que guardaría en su memoria el lugar donde reposarían los huesos de sus compañeros, la fosa común de los '13 de Priaranza'.

64 años después, su nieto, el periodista y sociólogo Emilio Silva, comenzaría su búsqueda, apoyado por un equipo de arqueólogos, médicos forenses y antropólogos. La exhumación de la fosa común de Priaranza sería el germen de la conocida Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que en sus catorce años de actividad ha ayudado en la recuperación de centenares de fusilados en todo el país.

Aún hay más de 100.000 desaparecidos en toda España, olvidados en más de 3.000 fosas comunes

Todo este trabajo ha servido, según Emilio Silva, para "enunciar y denunciar lo que pasó". Antes de la exhumación en Priaranza, la sociedad y los diferentes gobiernos democráticos habían decidido mirar hacia otro lado, con "pactos de silencio" que aún siguen pesando como losas sobre las fosas comunes donde reposan todavía más de 100.000 personas. Según un informe de Aministía Internacional, España es el segundo país del mundo con más desaparecidos tras Camboya. En cualquier otro lugar del mundo, "los represaliados serían héroes", denuncia Silva en una entrevista con ileon.com, quien lamenta que "ningún gobierno haya querido encargarse de esto".

España, el país que ha olvidado la cultura de los Derechos Humanos

El año 2000, recuerda Emilio Silva, hoy presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, supone "un verdadero cambio para la democracia en España". Hace solo unos días, el politólogo Ignacio Sánchez Cuenca, investigador de la Universidad Carlos III, sugería que en ese año se producía un "verdadero punto de inflexión" al recordar la Transición, ya que los nietos de las víctimas comenzaban a buscar a sus familiares desaparecidos, reivindicando su memoria.

Exhumación en Quintana de Rueda (Imagen cedida por la ARMH https://www.flickr.com/photos/memoriahistorica/12652041005/)
 
Catorce años después de aquellas primeras exhumaciones, y tras los 83 años de la proclamación de la II República, Silva celebra que "se haya superado ese complejo de inferioridad". La labor de la ARMH, sin duda, ha servido para "sacar del olvido a las víctimas, exhumando también su historia". Y aunque el trabajo de la Asociación se haya centrado en encontrar a los miles de desaparecidos que aún reposan en fosas comunes, su labor también ha consistido en devolver la memoria, ante la "dejadez del Estado", según denuncia Marco González, vicepresidente de la ARMH.

El papel de la Asociación ha sido fundamental para que se produzca un "aprendizaje social" en la ciudadanía. Emilio Silva cuenta que cuando comenzó a buscar los restos de su abuelo, hubo quien en el Bierzo le dijo "que estaba apoyado por el mismísimo Felipe González". Nadie entendía hace catorce años que las familias tuvieran derecho a exhumar a sus desaparecidos.

A pesar de que este período de tiempo ha servido para demostrar que desenterrar a los fusilados no iba a abrir viejas heridas, sino más bien a ayudar a curarlas, aún queda mucho por hacer. En ese sentido, la ARMH sigue denunciando comportamientos como el del diputado del Partido Popular Rafael Hernando, quien dijo que "los familiares de las víctimas del franquismo solo se acordaban de desenterrar a su padre cuando había subvenciones".

El año pasado se censuró en Bruselas una exposición sobre las víctimas del franquismo y el trabajo en la exhumación de fosas

Sus declaraciones, denunciadas ante el Tribunal Supremo por la Asociación, reflejan también "el olvido y el insulto" al que han tenido que someterse los desaparecidos y sus familias durante décadas. El año pasado, por ejemplo, el propio Partido Popular europeo censuró una exposición sobre las víctimas del franquismo en Bruselas, dado que "las imágenes eran demasiado impactantes". Olvidaban, sin embargo, que en la misma sala del Parlamento europeo había habido fotografías expuestas sobre el Holocausto nazi y los atentados de ETA.

Arqueología y genética forense para exhumar las fosas

Esta dejadez política también se observa claramente en la redacción de la Ley sobre la Memoria Histórica, según denuncia Marco González. Y es que en el proceso de exhumación de fosas, tras la recopilación de toda la información posible sobre los desaparecidos y la recogida de testimonios por especialistas en antropología social, la Asociación debe solicitar los permisos oportunos para realizar las excavaciones.

Derek Congram, antropólogo forense que trabaja voluntariamente en el laboratorio de Ponferrada (fotografía cedida por la ARMH)
  

En la provincia de León, en palabras de González, "nunca ha habido problemas con terrenos de las administraciones públicas o el Obispado". No sucede lo mismo cuando se trata de fincas privadas, ya que en ocasiones, los propietarios se niegan a conceder esos permisos para proceder a la exhumación de los cuerpos. La propia ARMH ha llevado a juicio a una salmantina que llegó a pedirles dinero para autorizar la apertura de la fosa común.

Según González, "estas situaciones son un fallo provocado por la propia Ley de Memoria Histórica, que aunque habla de expropiación temporal de los terrenos, no dice quién debe hacerlo". El limbo legal en el que se encuentran las víctimas, cuando se cumplen 75 años del fin de la Guerra Civil, es una buena muestra del olvido democrático y el silencio sobre los crímenes ocurridos desde 1936, tras el golpe de estado de Franco.

En el caso de que puedan realizar la exhumación de la fosa, la ARMH se apoya en voluntarios con formación científica y técnica para desenterrar los cuerpos e identificar a los fusilados. Para ello han tenido que contar con arqueólogos, médicos forenses o genetistas que brindan sus horas libres para que "los huesos hablen, ya que las personas que están en las cunetas tienen mucho que decir a nuestra democracia", reclama González.

Ciencias como la arqueología y la antropología forense o la genética son claves para identificar a los desaparecidos. En las pruebas de laboratorio, según explica González, los investigadores realizan mediciones de los huesos y analizan las causas de la muerte, donde habitualmente se observan perfectamente los cuerpos tiroteados.

Los análisis genéticos también han sido fundamentales para reconocer con un 99% de precisión a las víctimas. Las muestras se suelen extraer de dientes o del fémur de los desaparecidos, para así estudiar el ADN nuclear o mitocondrial y compararlo con el de sus familiares. En Burgos, provincia donde se ha exhumado el mayor número de fosas, existe un proyecto piloto para utilizar muestras de ADN en la identificación, que ha contado con la colaboración de biólogos de la Universidad Autónoma de Madrid, en palabras de Silva.

Las pruebas de ADN permiten identificar con un 99% de precisión a las víctimas

Es necesario reconocer el papel de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, una entidad sin ánimo de lucro que ha conseguido en catorce años crear una conciencia social sobre el pasado, reivindicando la historia de las miles de víctimas que aún siguen en fosas comunes reclamando justicia.

Este pionero movimiento ciudadano, nacido del trabajo voluntario de decenas de personas anónimas, ha conseguido sacar del olvido a los más de 100.000 desaparecidos, curando las heridas provocadas por el golpe de estado militar que desencadenó la Guerra Civil y los cuarenta años de dictadura. Su labor ha ido más allá de la mera exhumación de fosas, recuperando la dignidad de una democracia que silenció el horror franquista.

 

LA REPRESIÓN DEL 36 SIGUE EN PIE MIENTRAS HAYA DESAPARECIDOS

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Las familias perseguidas por Franco exigen el derecho a recuperar a los suyos.

La Vuelta del Castillo acogió el sentido homenaje a los fusilados entre vivas a la III República.

noticias de Navarra / LOLA CABASÉS HITA IÑAKI PORTO / 13-04-2014 

Los familiares de más edad vieron el homenaje en sillas dispuestas para ellos. (IÑAKI PORTO)

El lugar de la Vuelta del Castillo de Pamplona donde en la guerra provocada por el alzamiento franquista contra el poder establecido fueron asesinados numerosos republicanos volvió a ser ayer punto de encuentro para el homenaje, el recuerdo y la reivindicación. Aunque han pasado 77 años desde el golpe de Estado y 39 de la muerte del dictador, Navarra tiene una deuda con los represaliados y se estima que aún hay cerca de un millar de personas, desaparecidas entonces, enterradas en campas y cunetas, en fosas escondidas y, consecuentemente, muchas familias que no han cerrado el duelo.

El sol acompañó un concurrido acto cargado de emotividad y el viento contribuyó a que banderas republicanas, ikurriñas y enseñas de la CNT ondearan al viento mientras desde el atril instalado por la Asociación de Familiares de Fusilados, Asesinados y Desaparecidos de Navarra (Affna) cuatro representantes de familias represaliadas relataron su cruel experiencia y apelaron al recuerdo; a la necesidad de seguir trabajando en la búsqueda de los desaparecidos y a no olvidar para no repetir el horror. Este evento, que se hace coincidir el aniversario de la proclamación de la II República (14 de abril de 1931), fue escenario también de proclamas y vivas al régimen republicano.

La música y la palabra centraron este encuentro antifascista y un aurresku y las flores depositadas ante el monolito en el que, en castellano y euskera, figura la inscripción El ayuntamiento de la ciudad y la ciudad de Pamplona como homenaje a los 298 vecinos fusilados en 1936 por defender la libertad y la justicia social, completaron la celebración que unió a generaciones de familias.

Un año más Koldo Pla, de la Sociedad Txinparta, condujo el acto que se prolongó por espacio de una hora larga e intensa en emociones. El coro Aritza Abesbatza de Aibar, la cantautora Maite Mene y la violinista Zelaida Biurrun pusieron el fondo musical.

Carlota Leret O´Neill, hija del comandante de aviación Virgilio Leret Ruiz, de Pamplona, y a quien se atribuye ser el primer asesinado en 1936 (en Melilla) arremetió contra los borbones. "Si la I República apenas duró dos años para dar paso a la intolerancia y la crueldad de un Borbón, la II República escasamente duro ocho años y fue aniquilada a sangre y fuego, para ser sustituida por 40 años de atraso y represión. El fin de la dictadura dio paso a una monarquía absoluta y ésta a una monarquía parlamentaria pero siempre con un Borbón a la cabeza".

Denunció que en estos "casi 40 años de parodia de la democracia, mientras los grandes genocidas y asesinos como Franco y Primo de Rivera descansan en el Valle de los Caídos, las víctimas de la dictadura continúan enterradas en las cunetas sin que sus deudos sepan en cual de ellas deben rendir tributo a sus seres queridos". Recordó que "otros esbirros del tirano han corrido la misma suerte. Queipo de Llano reposa en la iglesia más venerada de Sevilla; Sanjurjo y Mola, este ultimo elevado a la categoría Grande de España, han encontrado sepultura en el Monumento a los Caídos de Pamplona" y, pese a que el Conde de Rodezno fue uno de los imputados por Garzón por crímenes contra la humanidad, "este monumento al fascismo ha sido disfrazado de museo". Todo ello, dijo Leret, "sería inaceptable en una verdadera democracia".

El sentimiento de indignación y pesar fue creciendo al intervenir Ricardo Mula, hijo de fusilado sin juicio aun desaparecido, quien relató la crudeza de una vida marcada por la represión. Destacó que la Ley de Memoria Histórica y el Parque de Sartaguda "suponen un apoyo moral importante" y apeló a la obligación que tiene el Gobierno de Navarra de dedicar una placa a todos los funcionarios asesinados. "El fracaso del odio se hace inapelable y la justicia acaba prevaleciendo con el paso del tiempo porque las vidas de la gente de bien jamás desaparecen con la muerte de sus cuerpos. Sus vidas construyeron su memoria y el ejemplo para defender una sociedad mejor", dijo antes de lanzar vivas a la III República.

Goyo Sampedro habló en nombre de Affna para agradecer la asistencia a "este acto tan entrañable y lleno de recuerdos a nuestros familiares que hace 77 años nos los asesinaron vilmente por el solo delito de pensar diferente". Aseguró que desde la asociación seguirán trabajando para recuperar restos de asesinados y entregarlos a sus familias para que puedan tener un entierro digno. Tuvo palabras de recuerdo y "abrazo de amigos" para Tomás Dorronsoro -hijo de concejal pamplonés asesinado- presente en el acto que acaba de pasar por el trance del fallecimiento de su hija Amaia, y para Roberto Rocafort, recientemente fallecido sin haber podido recuperar los restos de su padre, también asesinado. Sampedro leyó una carta de Rocafort, escrita poco antes de morir, en la que relató los contactos que mantuvo con la familia de quien asesinó a su padre.

Raymond Villalva, residente en Francia por su condición de hijo de exiliados y cuyos padres se conocieron en el campo de concentración de Gurss, alertó acerca del crecimiento del fascismo, como se ha visto en las últimas elecciones francesas. Valoró la presencia de gente joven a la que recordó que el canto de los Quilapayun de los años setenta "el pueblo unido jamas será vencido" sigue de plena actualidad y que "la democracia y la libertad son muy frágiles y hay que defenderlas siempre".

El Post-it

En la Vuelta del Castillo. El acto de ayer para recordar y homenajear a los represaliados por el franquismo tuvo lugar en el mismo espacio donde durante la guerra se fusilaba a personas por pensar distinto que los golpistas de Franco. Se rindió homenaje a ellos y a los valores de la II República, cuya instauración cumple mañana 83 años. En Navarra hubo 3.452 asesinados y se estima que los cuerpos de unos mil continúan desaparecidos. Desde la asociación de familiares se trabaja por recuperarlos.

 

ASTORGA SACA AL AIRE LA MEMORIA DE VALDERAS

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El Ateneo Republicano homenajea a los fusilados de la guerra en la persona del panadero valderense José Gómez Chamorro. Cientos de esqueletos anónimos reposan mezclados en el osario de Astorga. La mayoría proceden de los enterramientos de fusilados durante la Guerra Civil en las tapias del cementerio. Se sabe que al menos cinco, y posiblemente más, eran de Valderas. José Gómez Chamorro, panadero de 34 años, es uno de ellos.

Diario de León / ANA GAITERO / 13-04-2014

José Gómez Chamorro -

En Valderas, a principios del siglo XX, era una estampa cotidiana ver a los hombres en la plaza esperando a ser contratados como jornaleros por los grandes propietarios a capricho. Nadie sabía si volvería al tajo al día siguiente. Con el tiempo se organizaron en sindicatos, principalmente la UGT y la CNT.

Al proclamarse la II República, el 14 de abril de 1931, otro hombre que se pasaba el día en la plaza, Victoriano López Rubio, fue proclamado alcalde. No era jornalero, ni trabajaba la tierra; regentaba el kiosko de prensa. «Las mejoras sociales que llevó a cabo nunca serían bien acogidas ni perdonadas no sólo por la derecha de Valderas, sino por la de León», afirma Sol Gómez Arteaga.

Nieta de un fusilado de Valderas y biznieta de otro hombre a quien le conmutaron la pena de muerte, fue una de las personas que alzó la voz en nombre de los represaliados del franquismo en Bruselas durante la jornada Recuperando fosas, exhumando dignidades de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

Al triunfar el golpe de Estado de Franco y otros militares, el 18 de julio de 1936, Valderas se convirtió en pasto de una cruel revancha. Victoriano López fue enterrado hasta el pecho y lapidado en el campo de concentración de San Marcos de León hasta que le arrebataron la vida de forma tan cruenta.

El 24 de julio de 1936 fueron detenidos 178 hombres Valderas, al sur de la provincia de León. Para hacerse una idea de la magnitud de la batida falangistam que no fue la única, hay que tener en cuenta que la villa contaba con unos 3.300 habitantes.

Entre los detenidos estaban José Gómez Carracedo, a quien sacaron de la panadería donde trabajaba, y Andrés Carriedo Callejo, abuelo paterno y bisabuelo materno de Sol Gómez Arteaga. Primero les llevaron a Benavente y después tomaron rumbo a Astorga, al cuartel de Santocildes. Aquí nace la causa general de Valderas, el juicio sumarísimo 349/1936: 23 personas condenadas a muerte.

Andrés Carriedo, de 59 años, y de ideas izquierdistas, fue uno de ellos. Sin embargo, corrió mejor suerte que su yerno. Le conmutaron la pena capital por prisión perpetua y salió después de siete años de cárcel. José Gómez Carracedo fue fusilado el 11 de octubre de 1936 en las tapias del cementerio de Astorga junto a otros cuatro paisanos —Pacífico Villar Pastor, Teófilo Álvarez García, Vicente Álvarez García y Germelino de Lera Caballero— acusados de traición tras ser sorprendidos con una carta escrita en clave —topónimos de Valderas representaban las provincias de España— con el propósito de recibir noticias del frente. Pretendían entregar la carta a la novia de Pacífico. Pero todos sus planes se acabaron con la causa 6/1936.

Hace unos años, la familia de José Gómez Chamorro tuvo recibió los 300 folios ajados y amarillentos que la ARMH fotocopió en el Archivo Militar de El Ferrol. El sumario sirvió para reconstruir el puzle de la memoria de aquellos hombres y la feroz represión desatada en Valderas tras el golpe de Estado.

El acta de enterramiento da cuenta del lugar exacto donde fue enterrado Gómez Chamorro: Sexta fila, cuarta sepultura, Cuartel veintitrés y clase tercera. Pero cuando Sotera Carriedo Ortega, su esposa, se desplazó a Astorga en 1982 para saber dónde estaba enterrado su marido el enterrador le dijo que los restos de aquellas fosas habían sido removidos a un osario.

«Es prácticamente imposible hacer una actuación técnica que permita averiguar la identidad de los restos», señala Marco González, presidente de la ARMH en León. La asociación ha pedido permiso al juzgado de Astorga para fotocopiar las actas de defunción de todos los fusilados en Astorga. Hay identificados los nombres de 16 bercianos y se cree que puede haber otras diez personas de Valderas en la fosa exhumada en El Grillo (Estébanez de la Calzada). Pero todas las investigaciones sobre la memoria están casi paradas por falta de fondos.

Mientras tanto, con motivo del 83 aniversario de la proclamación de la II República, que se cumple mañana, el Ateneo Republicano de Astorga rinde homenaje a las personas que fueron asesinadas en Astorga a causa de la represión.

«Dile a tu hermano que recibí las 25 pesetas, sacas la ropa al aire para que no se apolille», había escrito a su esposa en una de las cartas que pudo enviarle desde Astorga. Ahora es su memoria la que sirve para recordar a los valderenses anónimos y en paradero desconocido, de gentes de otros puntos de la provincia y de fuera de León que cayeron en Astorga.

La familia de José Gómez Chamorro participa en este acto, hoy domingo a las 12 horas en el cementerio de Astorga, frente al lugar de memoria erigido en recuerdo de los fusilados y presentado por Carmen Valderrey.

 

LOS PRESOS REPUBLICANOS DE VALDENOCEDA EMPIEZAN A DESCANSAR EN PAZ

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Veintitrés reclusos del penal franquista de la localidad burgalesa, uno de los más duros de la Guerra, han sido exhumados, identificados y enterrados junto a sus seres queridos 70 años después.

Público.es / PEDRO SEDANO (EFE) / 12-04-2014

 

Juana Gutiérrez llora mientras mantiene los restos de su abuelo, víctima de la Guerra Civil, en el cementerio de Valdenoceda, cerca de Burgos.- REUTERS / Eloy Alonso

Veintitrés presos del penal de Valdenoceda, uno de los más duros del final de la Guerra Civil española, situado al norte de Burgos, descansan en paz después de más de 70 años tras ser exhumados e identificados.

La mayor parte de los restos han sido entregados este sábado a sus familias en un acto celebrado junto al antiguo penal, aunque parte han sido identificados sólo por estudios de sus huesos, sin ADN para poder comparar, porque sus familiares no han podido ser localizados, ha explicado el presidente de la Agrupación de Familiares de Víctimas del Penal y nieto de uno de los fallecidos, José María González.

El penal de Valdenoceda permaneció en funcionamiento entre 1938 y 1943 y en ese periodo fallecieron y fueron enterrados por sus compañeros más de 150 presos republicanos que murieron por hambre, frío y enfermedades.

Muchos de ellos procedían de Burgos, pero también de provincias próximas, como Palencia, Álava y Cantabria o de lugares más alejados, como Madrid, Zaragoza, Ciudad Real o Jaén.

Precisamente, desde Jaén ha venido al acto de hoy Juana Gutiérrez, la nieta de Pedro Blanco, que fue detenido en su pueblo, la localidad jienense de Villanueva de la Reina, y murió en 1941 en Valdenoceda.

Era muy pequeña cuando estalló la Guerra Civil pero todavía se emociona al recordar que su abuelo era carpintero y fue detenido cerca de su casa, aunque no sabe con certeza la razón.

El padre, el tío y el abuelo de Juana fueron asesinados por ser republicanos 

Estuvo preso en Jaén y luego le trasladaron al penal de Valdenoceda; casi al mismo tiempo su padre y su tío fueron asesinados bajo la acusación de ser republicanos y a su madre le raparon media cabeza y la pasearon por el pueblo mientras le tiraban piedras.

Otro de los identificados cuyos restos han sido entregados hoy a sus familias es Cipriano Frías, vecino de la localidad burgalesa Gumiel de Mercado que fue apresado por ser dirigente local de UGT en 1939.

Blanca Merino, la esposa del nieto de Cipriano, ha explicado que llevaban tiempo buscando sus restos hasta que confirmaron que fue encarcelado en Valdenoceda; este verano contactaron con la agrupación de familiares, su marido mandó una prueba de ADN y se confirmó su identificación.

La mezcla de alivio y tristeza

Una mujer entierra los restos de una víctima de la Guerra Civil en un nicho común en el cementerio de Valdenoceda, cerca de Burgos. -REUTERS / Eloy Alonso

Ha asegurado que recoger sus restos les produce "una mezcla de alivio por poder cerrar una herida, pero también de tristeza, porque el padre de su marido murió antes de saber dónde estaba enterrado".

Ahora descansarán juntos en el cementerio de Vitoria, donde reside ahora la familia.

El presidente de la agrupación, José María González, ha insistido en que la exhumación e identificación de los restos permite a los familiares "cerrar heridas".

Los presos apenas recibían alimento salvo agua con legumbres y gusanos

No ha dudado en referirse a Valdenoceda como una "cárcel de exterminio" donde, según le relataron algunos presos que sobrevivieron, los presos apenas recibían alimentación, la mayor parte de las veces agua con titos, una especie de legumbre que se solía utilizar para dar de comer a los animales, llenos de gusanos.

Al ser un penal oficial hay documentación, en ocasiones muy completa de cada preso, y los que morían eran enterrados "con cierta dignidad y de forma individual" por sus propios compañeros, lo que facilita su identificación.

Hasta ahora han podido recuperar los restos de algo más de un centenar, de los que han identificado a 48, aunque cerca de cuarenta están todavía enterrados porque la zona donde estaban sus restos se convirtió años después en una ampliación del cementerio de la localidad y hay sepulturas sobre ellos, lo que complica el proceso.

 

SE PRACTICA LA PRIMERA EXHUMACIÓN EN MADRID DE VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL A LA SOMBRA DE UNA FACTURA

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El Ayuntamiento de Arganda del Rey y Funespaña han entorpecido los trabajos para que la excavación de una fosa en el cementerio municipal se hiciera según el protocolo de la Ley de Memoria Histórica.

Los restos óseos y las evidencias de la muerte de los tres cuerpos exhumados serán trasladados al laboratorio de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para su análisis.

eldiario.es / ELENA CABRERA / 10-04-2014

Exhumación de los restos cadavéricos de Guillermo Palmero, desaparecido en marzo de 1937 y muerto en la Batalla del Jarama. Foto: Óscar Rodríguez (ARMH)

Hay un toldo azul instalado durante tres días en el Cementerio Viejo de Arganda, colocado entre las tumbas y sujetas sus patas con algunas piedras, para que no se lo lleve el viento. Su presencia allí es extraordinaria y sin duda es el protagonista de esta historia. Entre otros motivos, lo que está sucediendo en Arganda del Rey entre el 8 y el 10 de abril es extraordinario porque es la primera exhumación técnica y protocolaria de una fosa de la Guerra Civil que se realiza en la Comunidad de Madrid.

Bajo el toldo, trabaja el equipo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Unos escarban dentro del hoyo y otros criban la tierra a un costado. A unos metros, bajo el sol, los familiares de dos de los tres muertos que están siendo desenterrados observan los acontecimientos. Mamés, hermano de Guillermo Palmero, cuyo cuerpo será el último en salir, está sentado en una silla plegable. Su hijo Carmelo, asomado al agujero de tierra, lo llama para que se acerque a ver, mientras toma unas fotos con el móvil. Mamés mira los huesos. Es un esqueleto de un joven de 17 años que asoma de entre la tierra, tendido boca arriba, con la calavera mirando a un lado.

Es necesario confirmar con una prueba de ADN que esos restos cadavéricos pertenecen a Guillermo, así como que los que fueron enterrados en segundo lugar en esa misma fosa de soldados de la Batalla del Jarama son los de Alfonso Fernández-Cabrera y, los de más arriba, pertenecen a Francisco Villar. Aunque así lo indica el libro del cementerio. Con un "¡que sean ellos!" se despedían los familiares de Alfonso, llegados desde Orgaz (Toledo). Hasta que no estén las identificaciones hechas, Gabino Abánades, asesor de Funespaña, declara a pie de tumba que la empresa para la que trabaja no quiere hacer declaraciones.

Un familiar de Alfonso Fernández-Cabrera muestra dos fotos del soldado haciendo el servicio militar en Ceuta, mientras sucede su exhumación. Foto: Óscar Rodríguez (ARMH)

El 15 de marzo de 2013 la familia Palmero recibió una carta de Funespaña en la que adjuntaba un presupuesto de 727,62 euros en concepto de "tasas que debían abonar para poder llevar a cabo la exhumación". De ese total, 107,10 euros más IVA corresponden a "apertura de expediente", 204 más IVA a la exhumación y 255 a "reducción restos sepultura". Funespaña, empresa privada concesionaria de la gestión del cementerio, ha presupuestado de nuevo la exhumación rebajando 200 euros.

Por ahora, las familias no han pagado nada pero Abánades, al ser preguntado por este diario si estaban obligados a hacerlo, contestó " por supuesto que tienen que pagar, como cualquier humano, porque esta es una exhumación administrativa, no judicial. El juzgado se ha inhibido y por tanto tienen que pagar unas tasas, que son mínimas". La ARMH considera que ningún familiar de víctimas de la Guerra Civil debe pagar por ello.

En la mañana del 10 de abril Antonia Santacruz, al día siguiente de la exhumación de su tío abuelo, recibe un fax de Funespaña con una factura por 523 euros. El alcalde de Orgaz, Tomás Villarubia (PSOE) la respalda y ha enviado un escrito de respuesta pidiendo que no se le aplique la tasa. Carmelo Palmero también ha recibido esa factura. En principio, no se muestran predispuestas a pagar y la ARMH les ha recomendado que no lo hagan.

Aplicar o no la ley

La inhibición a la que se refiere Abánades ocurrió con un auto de diligencias previas del Juzgado de Primera Instancia de Arganda del Rey del 3 de marzo, en el que la jueza sobreseyó la petición de Mamés Palmero para que fuera el juzgado quien autorizase la exhumación. El auto indica que, según la Ley de Memoria Histórica, es la administración pública competente -el Ayuntamiento de Arganda- quien debe dar la autorización. Aunque no hace ninguna mención a si puede o no imponer una tasa, inscribe esta exhumación como afectada por dicha ley lo cual la ARMH valora como un detalle muy importante.

 


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