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EL TURISMO SE LLEVA MAL CON LA MEMORIA HISTÓRICA

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La página web de reservas Booking.com prefiere reembolsar el coste de dos noches en el Parador de León antes que publicar un comentario en el que se indica que fue campo de concentración durante la Guerra Civil.

El turista alemán que formuló la queja ha donado los 396 euros que le costó la estancia a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

eldiario.es / ELENA CABRERA / 14-06-2014

El Hostal San Marcos de León ha sido convento, hospital, prisión, museo y campo de concentración. Foto: Antramir. CC.

Cuando el alemán Wilfried Stuckmann y su esposa recorrían el norte de España en un viaje de turismo, llegaron a León el 17 de abril. Habían reservado dos noches en el impresionante Parador Nacional. El primer día recorrieron la ciudad, observaron las procesiones de Semana Santa y tomaron una copa en la Plaza Mayor, todo iba bien. En la tarde del segundo día se quedaron, en sus propias palabras, "conmocionados".

El Parador de León está ubicado en un edificio imponente, el convento de San Marcos, que comenzó a construirse en el siglo XVI. Detrás de su hermosa fachada plateresca y su balconada barroca se esconden salones, un claustro, la iglesia, estancias cerradas pertenecientes a la antigua ubicación del Museo de León y las instalaciones del Parador de Turismo, un hotel de cinco estrellas espectacular que es en sí mismo un viaje en el tiempo.

"Visitamos el claustro", recuerda Stuckmann, "donde encontramos señales con explicaciones sobre la historia del Hostal San Marcos. En la parte de atrás del claustro había tres carteles que contaban que el Hostal había sido un campo de concentración entre los años 1936 y 1940". Stuckmann había realizado su reserva en la página Booking.com, donde había leído que se trataba de un edificio histórico renacentista, pero ninguna alusión a su uso durante la Guerra Civil española.

Un cartel explicativo del pasado del Hostal San Marcos como campo de concentración, situado en el claustro del edificio. Foto: Wilfried Stuckmann.

La descripción de Booking.com se detiene en los "tapices y muebles antiguos" pero no hay ninguna mención al pasado histórico del edificio, que no es únicamente la de campo de concentración y prisión militar franquista, sino que fue también la sede principal de la Orden Militar de Santiago y la cárcel donde Quevedo pasó cuatro años recluido, tres episodios que sí cuenta Paradores en su página web, además de hospital y otros muchos usos. Ramón Ongil, director de comunicación de Paradores, explica que hay una visita guiada por el edificio en el que se cuenta lo mismo que señala su web, que efectivamente fue campo de concentración para los presos republicanos.

"No sabíamos nada de eso y nos quedamos en shock. Nunca habríamos planeado pasar la noche en un lugar como ese. Lo que sé de la Guerra Civil española es que fue ganada por Franco con la ayuda de los nazis alemanes. Por lo tanto, la Guerra Civil es parte de la historia de Alemania y siempre siento la obligación de tener en mente la historia", explica Stuckmann a eldiario.es sobre los motivos que le llevaron a poner una queja a la agencia de reservas Booking.com.

Al llegar a casa, Wilfried Suckmann quiso dejar un comentario en la página del Parador de León de Booking.com. En él explicaba su decepción ante la falta de información histórica y su sensibilidad al respecto, pero el comentario nunca fue publicado. Después de varias quejas al servicio de atención al cliente, le dijeron que no lo harían pero le ofrecieron un reembolso de las dos noches de hotel: 396 euros.

Temas sensibles

André Manning, jefe de Relaciones Públicas de Booking.com, explica a eldiario.es que su política de moderación de comentarios impide alusiones a las guerras. "No está señalado en nuestra guía para los comentarios, pero al tratarse de un tema muy sensible es una regla general", indica. " No chequeamos la historia de nuestros hoteles así que puede ocurrir que alguno de ellos posea alguna que desconozcamos, como es el caso", añade.

En una de sus primeras respuestas a Stuckmann, la página web de reservas le indicó que si publicaban ese comentario, el hotel les obligaría a borrarlo. No obstante, desde Paradores indican que no entran en la política de Booking, siendo este uno de tantos operadores con los que trabajan.

"Habría preferido que la agencia publicara mi comentario en lugar de devolverme el dinero", admite el cliente, que califica esta política de "censura". "La información es la base de la memoria y la reconciliación. Ocultar el pasado es igual a negarlo. Si Booking.com o el hotel ayudan a esconder la verdad, son culpables de cara a la víctimas, lo mismo que sus clientes", opina Stuckmann.

"Cuando la agencia me ofreció un reembolso por haber dormido en un campo de concentración, de nuevo nos chocó. Al principio no sabía qué hacer. Aceptarlo me parecía muy cínico. Pero mis hijos me dieron un consejo, la oportunidad de donar esa cantidad a una organización que dedicara su trabajo a la memoria histórica de los crímenes de la Guerra Civil". Wilfried buscó por Internet, localizó la web de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), cuya sede está también en la provincia de León, y les envió el dinero.

 

El Supremo no considera vejatorias las declaraciones de Hernando contra las víctimas del franquismo

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El diputado del PP dijo que sólo se acuerdan de sus familiares por las subvenciones.

El Supremo sostienen además que las palabras de Hernando, al haberse pronunciado en el curso de un programa de debate público, están amparadas por la libertad de expresión.

Infolibre / 13-06-2014

 Rafael Hernando. EUROPA PRESS

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha inadmitido a trámite la causa impulsada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) contra el diputado del Partido Popular Rafael Hernando, por decir  que las víctimas del franquismo sólo se acuerdan de sus familiares por las subvenciones, al estimar que éste se limitó a emitir un "juicio de valor" y está amparado por la libertad de expresión.

La Fiscalía se había apartado del caso argumentando que las injurias atribuidas al diputado popular debían ser objeto de una querella entre "particulares" y el Ministerio Público carecía de legitimación en este caso.

La ARMH pedía que Hernando fuera condenado a participar durante cinco días como voluntario en un proyecto de exhumación a pie de fosa y pague una indemnización para reparar el "daño moral" sufrido por "humillarlas" al decir que las víctimas solo se acuerdan de sus familiares cuando hay subvenciones.

En una resolución dada a conocer este viernes, el alto tribunal señala que una vez visionado el programa donde Hernando emitió estas opiniones concluye que la expresión denunciada "no contiene expresión vejatoria" y además surgen en el curso de un programa de debate público, por lo que están amparadas en la libertad de expresión.

"Puesto que las opiniones del querellado no pueden considerarse formalmente injuriosas, y encontrándose amparadas en el ejercicio de la libertad de expresión sólo procede, al no ser los hechos constitutivos de ilícito penal alguno, la inadmisión a trámite de la querella", concluye el Supremo.

Para los querellantes, la afirmación de Hernando en un programa de televisión fue "falaz, insultante, ofensiva e injustificada" toda vez que las asociaciones de víctimas del franquismo no reciben subvenciones desde finales de noviembre de 2011, desde que el PSOE dejó el Gobierno, y, en cualquier caso, las ayudas no se destinan directamente a los afectados, sino a actividades relacionadas con las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura.

 

 

"SE ENTRÓ EN UN LIMBO DE OLVIDOS CON LA COMPLICIDAD DEL ESTADO"

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El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel habla de la ley de justicia universal y de la querella argentina contra los crímenes del franquismo.

Público.es / FLOR RAGUCCI / 09-06-2014

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.

Cansado y, a la vez, incansable. Con el propósito inicial de cerrar las puertas de su despacho para dialogar tranquilo sobre la Querella argentina contra el franquismo y, sin embargo, con las puertas siempre abiertas a los problemas de Derechos Humanos en todo el mundo. Los colaboradores de Adolfo Pérez Esquivel entran continuamente y le recuerdan compromisos con universidades, fundaciones, festivales artísticos, presidentes. Él asiente a todo aunque después reflexiona y dice: "No, el domingo quiero estar con mis nietos". Poca tregua para una lucha que empezó en los 70 contra las dictaduras en América Latina, se ha extendido luego al Apartheid en Sudáfrica, los conflictos armados en Afganistán e Irak, la ocupación china en Tíbet y, durante los últimos años, le ha plantado cara también a la impunidad en España.

Pero después de tanto recorrido, el Premio Nobel de la Paz no se da por satisfecho: "Hay que laburar" dice. Por eso ha acompañado desde el inicio a los querellantes que en Argentina consiguieron abrir la primera causa de la Historia contra los crímenes del franquismo. Y por eso, hoy se sienta en su despacho del Servicio de Paz y Justicia, entidad que preside en el barrio San Telmo de Buenos Aires, para conversar sobre los posibles impactos de este proceso judicial y aportar su visión- de activista incansable contra el olvido- sobre la Memoria Histórica en el Estado español.

¿Por qué ha decidido implicarse en la Querella contra el franquismo?

En España a mí siempre me preocupó el silencio sobre la época de Franco. Los pueblos que pierden la memoria están llamados a desaparecer y no hay peor cosa que los olvidos intencionados. Me acuerdo cuando en Catalunya, en plena dictadura, yo me reunía con la gente amiga y ellos ponían bajito en el patio las sardanas como forma de resistencia cultural, de preservar la memoria de un pueblo. La gente sabía que ese era el lugar de la resistencia y de la esperanza.

Por otra parte, cuando a nosotros se nos cerraron todas las puertas para juzgar a los represores de la dictadura argentina, en España, Baltasar Garzón, pese a que no estaba autorizado por la Audiencia Nacional para hacerlo, abrió la primera causa contra los militares como autores de crímenes de lesa humanidad.

Es muy importante esta reciprocidad entre los pueblos, y estoy  hablando de los pueblos, más allá de los gobiernos. Una, por lo que España hizo por nosotros cuando en Argentina estaba todo cerrado, y otra porque nosotros somos descendientes vuestros. Mi abuelo, por ejemplo, era vasco y yo, que tengo la doble nacionalidad, siempre que voy a España me siento como uno más.

¿A qué se debe eso que usted llama “olvido intencionado”?

Pasaron los 40 años de franquismo y se entró en un limbo de olvidos con la complicidad del Estado. Todos los gobiernos de turno han dicho “esto no se toca porque va a provocar problemas”. Muchos creían que era una forma de evitar la confrontación y en Argentina fue igual, con la excusa de no querer ir hacia el pasado sino hacia el futuro, se popularizó la frase "de esto no se habla".

Sin embargo, la memoria no es para quedarse en el pasado, nos ilumina el presente. Las luces y sombras que vivimos nos enseñan cómo enfrentar la vida y cómo proyectarnos con una esperanza, sino estamos ante la derrota de nosotros mismos.

No hay peor cosa que esconder los conflictos y no hay mejor forma de resolver el trauma del franquismo que la búsqueda de la verdad, que tiene que ir acompañada de la justicia y la reparación del daño hecho.

¿Cree que la causa del franquismo que se investiga en Argentina provocará un cambio en la gestión de la Memoria Histórica en el Estado español?

¡Esperemos! Si la Justicia española defiende que Argentina no puede juzgar el franquismo porque los crímenes se cometieron en España, entonces es a ella a quien le corresponde actuar. ¡Qué actúe! ¿Por qué hasta ahora no lo hizo?

Hace 5 años presentamos en la Audiencia Nacional de Madrid el caso del genocidio en Ruanda y en el Congo, junto a la Fundación El Olivar de Palma de Mallorca, y nos atendieron gracias al principio de Justicia Universal. Cualquier país tiene que poder juzgar los crímenes contra la humanidad donde sea que se provoquen.

Pero ahora el Gobierno de Mariano Rajoy se ha propuesto limitar la aplicación de la Justicia Universal, a raíz de las presiones de China.

No puede hacerlo, es ilegal y atenta contra el derecho de verdad y de justicia del pueblo español y del mundo, convirtiéndolo además en cómplice de los crímenes cometidos.

¿Entonces, a nivel jurídico, piensa que podría ponerse freno al proyecto del PP?

Sin duda. Lo que tendrían que hacer los españoles es ir a la Corte Europea y presentar allí un recurso de amparo porque una resolución semejante no puede estar sujeta a la voluntad de un gobernante sin el consentimiento del pueblo.

Sin embargo, es algo que sucede constantemente…

Vivimos en una democracia delegativa, en la que son las corporaciones quienes asumen el poder y se legitiman a través de actos electorales para que después los políticos hagan lo que quieran y no lo que deben. Los gobernantes se mueven de acuerdo a sus intereses y el pueblo desaparece.

Pero tenemos que revalorizar y potenciar lo que llamamos democracia participativa, donde la gente tiene la capacidad de decir “esto no”.  ¿Por qué los pueblos tienen que honrar a sus gobernantes? Son los gobernantes quienes deben ser servidores del pueblo y no sus amos.

Esta alteración de los contenidos y los valores de la democracia es lo que está haciendo mucho daño porque el pueblo no tiene capacidad de decisión. En el caso de la causa contra el franquismo, por ejemplo, fíjate cuántos años han pasado y cómo han servido para construir la impunidad jurídica.

Años suficientes como para que la Audiencia Nacional diga que los crímenes del franquismo han prescrito. ¿Es posible sostener este argumento cuando, en realidad, los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles?

Las leyes internacionales están por sobre las nacionales, así que deben ser respetadas. Por eso es importante ir al Consejo de Europa y, para conseguirlo, la única forma es la movilización del pueblo. ¿Qué pasa con la conciencia colectiva del pueblo que no ejerce la suficiente presión?

Tal vez la Querella argentina sirva para promover el despertar de la memoria de los españoles. ¿Cómo lo ve usted?

Nosotros, los argentinos, ya llevamos 30 años de democracia y recién ahora tenemos la posibilidad de juzgar a los culpables. Pero nadie nos regaló nada, todo es fruto de la lucha social del día a día. El poder hay cosas que no quiere tocar, en España pasaron todos los partidos y ninguno movió ficha. La única forma de que esto avance es que el pueblo español, a través de una información correcta, se movilice y comience a cobrar cuerpo.

Cuando empezó la Querella por los crímenes del franquismo, veía a la gente angustiada porque no lo creía posible y me acordaba de lo que decían los estudiantes de mayo del ’68: “seamos realistas, pidamos lo imposible”. Hoy, eso imposible está siendo posible.

¿Cómo valora en Argentina la política actual respecto a los Derechos Humanos?

Este gobierno tuvo algunas actitudes buenas que después se fueron desvirtuando. Néstor Kirchner asumió lo que los grupos de Derechos Humanos venían pidiendo desde hace años y anuló las Leyes de Impunidad (algo equivalente a lo que en España es la Ley de Amnistía) para que se pudieran iniciar los juicios. Pero hasta ahí llegó. Después empezó a usar los Derechos Humanos como parte de una campaña política, centrándose entre el ‘76 y el ‘83 –la época de la dictadura- y dejando completamente afuera los problemas con los Derechos Humanos de hoy. Hay una apropiación política de este tema, más allá de la auténtica necesidad de verdad y justicia.

¿Está teniendo repercusión en Argentina la Querella contra el franquismo?

Todavía la gente lo ve como algo distante pero va a ir creciendo porque se ha dado un paso importante gracias al trabajo de Carlos Slepoy y los grupos de sobrevivientes del franquismo que viven aquí. Entre las grandes comunidades de vascos, catalanes o gallegos de nuestro país está prendiendo la iniciativa y algo empieza a despertarse. O, para hablar con más propiedad, empieza a salir de una pesadilla.

 

LA DONACIÓN DE UN SINDICATO NORUEGO PERMITIRÁ TRES EXHUMACIONES EN VERANO A LA ARMH

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Un grupo de 60 estudiantes de la Universidad de Nueva York visita el laboratorio de la ARMH en Ponferrada.

ileón.com / V. SILVÁN / ICAL / 06-06-2014

 

Exhumación de restos por la ARMH en Joarilla de las Matas.

 

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha visto ralentizado su trabajo debido a la falta de subvenciones, pero este año podrá abordar durante el verano tres exhumaciones en Ávila, Cádiz y Lugo, según destacó su vicepresidente, Marco González, gracias a las aportaciones de sus socios y, especialmente, a la ayuda de un sindicato de electricistas noruego.

"Seguimos trabajando día a día, como desde hace tiempo, al no tener subvenciones nos hace ser más independientes pero el trabajo se realiza con más lentitud al no tener medios y recursos suficientes", señaló González, que explicó que la primera de las actuaciones será en un pueblo de Ávila, para localizar al hermano de un conocido guerrillero, Camilo de Díos, que fue asesinado en 1950 y con documentos de época que indican el posible lugar de enterramiento.

El trabajo de campo les llevará también a la otra punta de España, a una fosa común en Cádiz, donde buscarán a una mujer y su pareja, que trabajaban en un cortijo y que fueron asesinados en septiembre de 1936. La otra exhumación que prevén realizar este año será en la localidad lucense de Murias de Roa, donde creen que está enterrado el guerrillero berciano, Salvador Voces. "Será el más complicado técnicamente, ya que el lugar descrito en el antiguo cementerio está cementado", indicó el vicepresidente de la ARMH.

 

A pesar de la falta de recursos, la asociación sigue teniendo como prioridades seguir "atendiendo y documentando el máximo de casos posibles en España", por lo que "día a día" están haciendo un mayor trabajo de laboratorio e investigación. Ahora buscan financiación en el extranjero y han presentado un proyecto a 'Europa de los ciudadanos' de la Comisión Europea. "Sin ayuda ninguna a nivel estatal, lo más importante es buscar apoyo fuera de España", apostilló.

Por otro lado, están pendientes de tener autorización para acceder a los archivos de los juzgados de Ponferrada, especialmente a aquellos expedientes que derivaron en un acta de defunción fuera de plazo, y de finalizar los trámites para la inaugurar los panteones de la ARMH en el cementerio de Ponferrada. Un lugar en el que esperan "descansen" los restos de las once personas que asesinaron en Magaz de Abajo el 23 de septiembre de 1936 y que sus familiares tengan un lugar donde llevarles flores y tener recuerdos.

Estudiantes de Nueva York

Y el trabajo que realiza la ARMH en la defensa de los derechos humanos está muy bien valorado. Este viernes un grupo de unos 60 estudiantes de la Universidad de Nueva York visitó el laboratorio ubicado en el Campus de Ponferrada. "Son estudiantes de diferentes titulaciones que están haciendo un curso de verano en Madrid durante seis semanas y uno de los profesores había trabajado para la asociación en el 2011", explicó González.

Los profesores han querido introducir en sus actividades el concepto de la memorio histórica y mostrarles en lugar de origen de la ARMH, donde empezó el movimiento social para búsqueda de las víctimas del Franquismo. "Es una actividad que sirve para la divulgación y difusión del trabajo que hace la asociación y el interés que tiene en estos cursos, que quieren abordar el tema de los derechos humanos desde lo más básico y ver la dejación de funciones del Estado, que ha delegado la defensa de dicho derechos a movimientos sociales o a los propios familiares", añadió.

"No tiene que ser raro que universidades extranjeras tengan curiosidad por lo que ha pasado en España en los años 30", indicó el vicepresidente de la ARMH, como tienen interés las desapariciones en Guatemala o Argentina. Así, lamentó que ese mismo interés no se dé dentro de las fronteras y la universidad españolas.

En la visita también les mostraron el documental 'Las cunetas'. de Shelina y Bodo Marks, que muestra el trabajo que la ARMH a través del caso de Antonio González 'El Cesterín' en Villanueva de Valdueza. Problemas de agenda y la lluvia obligaron finalmente a suspender la visita prevista a Priaranza del Bierzo, al lugar donde estuvieron enterrados durante más de 70 años los cuerpos de 13 hombres y donde ahora hay una placa que recuerda que en ese mismo lugar se llevó a cabo la primera exhumación mediante métodos científicos.

 

"LA APERTURA DE LAS FOSAS DEL FRANQUISMO HA DESESTABILIZADO EL RELATO DE LA TRANSICIÓN"

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El antropólogo e investigador del CSIC Francisco Ferrándiz analiza en 'El pasado bajo tierra' las consecuencias de la recuperación de cuerpos de desaparecidos por la represión de Franco.

Público.es / PATRICIA CAMPELO / 08-06-2014

Francisco Ferrándiz, autor de 'El pasado bajo tierra'. P. CAMPELO

Una mujer octogenaria coloca flores en el quitamiedos de una carretera, y en el bordillo que separa el asfalto de la cuneta puede leerse la pintada: "Fosa común 1936". Se trata de la imagen seleccionada por el antropólogo e investigador del CSIC Francisco Ferrándiz (Oviedo, 1963) para encabezar El pasado bajo tierra [Anthropos, 2014], el libro en el que aborda las consecuencias socio políticas de la apertura de las fosas comunes del franquismo. La imagen refleja la desatención institucional que padecen las víctimas y resume el resultado de la ausencia de una política pública de memoria, de derechos humanos.

María Martín, la protagonista de esta fotografía, practica los ritos funerarios por su madre a pie de una cuneta. La carretera pasa por el lugar donde fue asesinada a las afueras de su pueblo, Pedro Bernardo (Ávila), y la recuperación del cuerpo es inviable. El testimonio de María -que declaró en el juicio a Baltasar Garzón por la causa de los delitos del franquismo- es, a juicio de Ferrándiz, paradigmático y sorprendente por su vulnerabilidad pero al mismo tiempo por su fuerza. "Su caso tiene una importancia política enorme. De niña le raparon la cabeza, le dieron aceite de ricino... Lleva escrito en el cuerpo la represión", señala.

"Las excavaciones de fosas han hecho visible la cartografía de la represión"  

Otros relatos de víctimas figuran en esta autopsia social del impacto que ha producido en la sociedad española contemporánea la apertura de fosas comunes. "No es un ensayo sobre el pasado, para el que existe una historiografía muy extensa, sino sobre las múltiples repercusiones de estas excavaciones", defiende Ferrándiz sobre su publicación, en la que prevalecen las descripciones etnográficas en diferentes enterramientos sobre los debates teóricos.

Una de las primeras consecuencias que vislumbra el investigador asturiano tiene que ver con la forma en cómo la llegada de los desaparecidos del franquismo a la sociedad actual ha torpedeado el relato imperante desde la transición.  Los pactos de olvido y de silencio quedan en entredicho ante la proliferación de historias de represión plagadas de detalles. "La apertura de las fosas comunes ha contribuido a desestabilizar los relatos dominantes sobre la transición y la arquitectura política e institucional derivabas de ella", sostiene. Ferrándiz sitúa esta consecuencia en un plano comparativo: "Los resultados de las últimas elecciones europeas, el cuestionamiento del bipartidismo o incluso la abdicación del rey forman parte de este mismo proceso".

"Las víctimas del franquismo han ganado en visibilidad y legitimidad social" 

En el caso de las fosas de la dictadura, la capacidad transformadora reside "en la reaparición incómoda de estos cuerpos ejecutados hace décadas en el espacio público; en el desarrollo de una conciencia cívica contra la impunidad del franquismo y en el despliegue -aunque parcial, fragmentado y discontinuo- de políticas públicas de memoria".

Pero las fosas abiertas en estos primeros años del siglo XXI no son las únicas, y Ferrándiz arroja luz en el libro sobre la genealogía histórica de los ciclos exhumatorios. "Hay precedentes durante la guerra, el franquismo e incluso en la transición". Uno de los primeros momentos lo promovió el dictador Francisco Franco para localizar, recuperar y dignificar a los denominados caídos por dios y por España. A golpe de decretos y órdenes en el Boletín Oficial del Estado, el incipiente estado franquista reguló la protección de las primeras exhumaciones tras la Guerra Civil. "A finales de 1939, en Soto de Aldovea, un pueblo vinculado a Torrejón de Ardoz, se recuperaron con un equipo forense 413 cuerpos que fueron llevados a Paracuellos", ilustra Ferrándiz.

En los años 50 se produjo otro momento exhumatorio con el robo y el traslado de cadáveres de republicanos hasta el Valle de los Caídos, el macro mausoleo pensado para albergar más de 33.800 cuerpos.

La muerte de Franco abrió una nueva fase de apertura de enterramientos. Durante la transición, fueron las propias familias quienes salieron a la búsqueda y recuperación de sus desaparecidos con técnicas de trabajo no profesionales.

"Lo que distingue a las exhumaciones contemporáneas de las anteriores es la presencia de equipos técnicos arqueológicos y forenses vinculados a prácticas globalizadas de derechos humanos, así como su emergencia en la sociedad de la información y el conocimiento, factor básico en su difusión", identifica Ferrándiz. "Ha sido un proceso tan rápido y convulso, con tantas aristas, que todavía necesitamos tiempo para analizarlo y descifrarlo en todos sus matices", añade.

 


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Diez años agujereando el olvido, el silencio, la niebla con la que la dictadura quiso cubrir sus terribles crímenes, los más atroces que pueden cometer algunos seres humanos.

Diez años reapareciendo, recuperando, desolvidando. ayudando a regresar a los desaparecidos, a las desaparecidas, a los que fueron secuestrados, asesinados y abandonados.

Diez años de esfuerzos de mucha gente, de muchos lugares, de testigos que comparten su memoria para señalar cunetas, parajes, espacios en los que las fosas esconden su secreto.

Diez años para aprender, para saber, para conocer la dimensión criminal del franquismo, para entender por qué tuvieron que callar, por qué portaron hasta el presente, en silencio, la memoria que los hacía testigos de delitos atroces, que los amenazaba.